Reaprendiendo con Tiendi

Hoy 18 de julio se celebra el Día Internacional de la Vaquita Marina pero, ¿qué se supone que estamos celebrando? La vaquita marina es un animal que tardó muchísimos años en ser conocida, siendo apenas en 1958 descrita totalmente. Lamentablemente, así de fugaz está siendo su paso por nuestro consciente colectivo: actualmente es de las especies en mayor peligro de extinción en el planeta, siendo 22 los ejemplares de los que se tiene conocimiento en este año… Con dicha cifra en mente, hoy se siente más como uno que debe ser para reflexionar y aprender que para celebrarse. Le debemos demasiado a la vida marina como para llamarle a los días que la conmemoran una celebración. 

De todo el plástico desechado en el mundo, que se estima en el 2050 sean 25 mil millones de toneladas métricas, sólo el 9% se recicla, el 12% se incinera y se lleva a rellenos, y el 79% restante no es tratada y su desecho final no es certero, haciendo que termine en la naturaleza Cada año, a través de los ríos, llegan entre 1.15 a 2.41 millones de toneladas de este material a los mares. Para poner en perspectiva, esto equivale a 1.15 millones a 2.41 millones de jirafas, tiburones blancos o un Beetle de Volkswagen.

 

Para el 2019, había una masa de 80 mil toneladas flotando en el Pacífico. Hoy por hoy, no hay ni 2.5 kilómetros cuadrados de superficie marina libre de plásticos. O sea, si te metieras a nadar al mar o te subieras a un bote no podrías recorrer de la Catedral Metropolitana a Bellas Artes sin encontrarte algo de plástico…¡¡en ninguna parte del planeta!!


No es sorpresa entonces que se estima que por lo menos 700 especies marinas están en peligro de consumir o atascarse en plástico. 

  1. Los pescados del Pacífico Norte ingieren de 12 mil a 24 mil toneladas de plástico cada año, que puede causarles daño intestinal y muerte. Su ingesta también transfiere hacia arriba en la cadena alimenticia.
  2. Las tortugas marinas pueden confundir su comida con plásticos, ahogarse, tener daños internos y morir ya sea por esa ingesta o de hambre por creerse satisfechas con el plástico.
  3. Miles de aves marinas ingieren este material, causando también que mueran de hambre al ocupar volumen estomacal. Se estima que 60% de todas las especies de aves marinas han ingerido plástico 
  4. Los mamíferos marinos comen o quedan atrapados en plástico, que ha sido encontrado en sus hábitats en gran cantidad. 

Es evidente que acciones sustanciosas y contundentes deben hacerse para evitar que este ecocidio siga en aumento. 

Un estudio hecho por Hi-Cone, una empresa estadounidense de envases, estima que en México sólo el 12% de las personas reciclan sus desechos plásticos, pero que el 92% que no lo hacen afirman que si tuvieran instalaciones y orientación sí lo harían. Pero el problema no se resuelve con la ciudadanía decidiendo reciclar o no: en ciudades como la CDMX el problema no es el reciclaje, si no la generación excesiva de basura. 

Debemos de eliminar el consumo de plásticos de un solo uso y reutilizar o rellenar aquellos productos que nos sea inevitable adquirir. Creemos cultura sobre cómo consumir, cómo reparar y cómo reutilizar; reciclar debe ser nuestra ÚLTIMA opción, ya que implica necesariamente haber consumido productos plásticos. Además de que no podemos asegurar su correcto desecho por parte de los gobiernos estatales, quienes se pasan la basura entre estados para fingir que todo está en orden- gastando un montonal de presupuesto en esto (en la CDMX nos cuesta $430 por cada tonelada de basura que se envía a Morelos y EDOMEX). 

Hasta que no tengamos por sentado dónde quedan los desechos plásticos y otros residuos sólidos, no podemos seguir consumiendo como si nada estuviera pasando. Los seres humanos somos sólo una de tantas especies paradas en este planeta, hay que dejar de fingir que sólo a la nuestra le afligen los problemas medioambientales- que, como la vaquita marina, hay muchas especies en peligro gracias a nuestras acciones y, tal vez más importante aún, nuestras inacciones.

La campaña que nos mueve este mes viene inspirada en cómo las acciones de unas personas o empresas pueden ayudarnos a repensar y modificar costumbres, formas de consumo y nuestra interacción con el entorno que nos rodea. En Tiendita del Campo queremos que nuestras medidas de reducción y reutilización inspiren a las personas que nos conocen, nos leen y nos visitan para que sean parte de sus estrategias en el día a día.


Fuentes:

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